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miércoles, 11 de mayo de 2011

Un mensaje de George Carlin (Colaboración)

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.
Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, a costones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tu puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.
Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre.
Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.
Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.
Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.
Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.
Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas.
Y siempre recuerda: La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

miércoles, 27 de abril de 2011

Pascua 2011 (Colaboración)

Estamos a principios de la primavera, todo cambia, la luz, el perfume de lo natural nos envuelve, los árboles florecen, los campos florecen, los atardeceres nos invitan a contemplar la creación, contemplar la creación, es recordar lo que somos en el fondo de nosotros: vida, energía, amor…
Celebrar la Pascua es conectar con ese nosotros mismos, es permitir que la vida, la belleza, el amor… broten de forma espontánea de nosotros, es resucitar de nuevo, volver a crear lo que somos. Jesús resucitado es la fuente de vida que nos resucita, que nos ilusiona, que nos da la esperanza de volver a nacer.
Que la pascua nos vaya descubriendo el valor de lo concreto, de lo diario, de lo bien hecho, que nos acerque al mundo real, un mundo lleno de desigualdades y falto de amor. Que la pascua nos lleve a reinventar una convivencia más solidaria, que nos sitúe entre los más empobrecidos, que seamos capaces de sentir el dolor de tantos crucificados y lo llevemos sobre los hombros.
Recuperar cada día la luz de la resurrección, es hacer posible pensar desde lo más profundo de nosotros que otro mundo es posible, porque Dios está en cada hombre y mujer alentándonos para nuestra renovación.  

jueves, 17 de marzo de 2011

Oración por Japón (Colaboración)

Señor, quiero decirte GRACIAS,
porque hoy me desperté y sabía dónde estaban mis seres queridos.
Porque esta mañana  mi casa estaba en pie,
porque esta mañana  no estoy llorando a mis hijos, mi esposo,
mis padres, mi hermano o hermana que necesitan ser rescatados,
porque esta mañana pude tomar un vaso de agua,
porque esta mañana no estoy planificando un funeral,
y ante nada te agradezco Señor que todavía estoy vivo
y tengo voz para rezar por la gente de Japón.
Señor, te ruego a ti, el único que hace posible lo imposible,
el único que transforma la oscuridad en luz,
te ruego que les des fuerza a esas madres,
que les des la paz que supera cualquier entendimiento,
que abras las calles para que la ayuda llegue,
que proveas doctores, enfermeras, comida, agua
y todo lo que ellos necesiten en un abrir y cerrar de ojos.
Para los que perdieron a sus familias,
dales paz, esperanza y coraje para seguir adelante.
Protege a los niños con tu poder.
Te lo ruego en el nombre de Jesús...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Reflexiones sobre la oración (Colaboración)

Ya nos falta muy poco para comenzar un año más el ADVIENTO. Antes de este tiempo tan esperado, me ha surgido hacer esta reflexión sobre la oración.

No hacemos oración para “sentirnos a gusto” o porque no se nos ocurre nada mejor que hacer, ni ser mejores o peores, estar cansados o descansados, sino porque la fe nos hace ver que es necesario ese dialogo con Dios, para complacerle a Él, y, de paso, para ver más claro nuestro camino.

De todos los seres vivos, el hombre es el único ser que, por su semejanza con Dios, puede establecer diálogo con Él. Este diálogo-hablarle y escucharle, es fundamental para que exista una relación personal entre el Hombre y Dios. “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rm 8,31). Recibamos el Adviento contestándonos esta pregunta, no hay nada ni nadie más grande que el AMOR DE DIOS.

jueves, 8 de julio de 2010

El Arte de Descansar (Colaboración)

Paz a esta casa...

Pide Jesús a sus discípulos que pasen por los pueblos y lugares contagiando paz. Tarea nada fácil, pues sólo quien la posee en su corazón puede comunicarla de verdad.

Las vacaciones son, sin duda, momento privilegiado para reconstruir esa paz interior, a veces, tan maltrecha.

Tal vez sea bueno olvidarnos por unos días de la TV y la radio. Nuestro espíritu lo agradecerá. Mejor todavía si sabemos encontrar de vez en cuando algún rincón tranquilo (la sombra de un bosque, la orilla de un río, la paz de una ermita...) para «estar en silencio», sin prisas. Descubriremos nuestra agitación interior y nuestras tensiones. Sentiremos la necesidad de vivir de otra manera. El silencio relajado es siempre fuerza transformadora y fuente de paz.

La mayor parte del tiempo vivimos «en nuestra cabeza», olvidados absolutamente de nuestro cuerpo, crispado y tenso por las mil preocupaciones de cada día.

Hagamos una experiencia nueva al menos durante unos días: sentir nuestro cuerpo, respirar conscientemente y con calma, tomar conciencia de las diversas sensaciones, sentarnos de manera relajada, pasear sintiendo nuestro caminar. Descubriremos con más fuerza la alegría de sentirnos vivos. Gustar la vida. Por lo general, tendemos a acumular en nuestro interior las experiencias negativas, sin detenernos ante lo bueno y bello de la vida.

¿Por qué no dedicar unos días a vivir más despacio, gustando las cosas pequeñas y saboreando agradecidos tantos placeres sencillos que ofrece el vivir diario? Quedaremos sorprendidos de todo lo que se nos regala de manera constante. Casi siempre corremos por el mundo sin captar apenas la vida y sin abrirnos al misterio que nos envuelve.

Es bueno tomarse tiempo para aprender a mirar el entorno más despacio y con más hondura. No se trata de afinar los sentidos, sino de captar la vida que palpita dentro de las personas, los seres y las cosas, y escuchar su eco en nosotros.

Para recuperar la paz es necesario curar las heridas que nos hacen sufrir interiormente. Liberarnos de los recuerdos dolorosos del pasado y de las amenazas del futuro.

Es un verdadero arte vivir plenamente el momento presente, aquí y ahora. El creyente lo aprende desde la fe: el pasado pertenece a la misericordia de Dios; el futuro queda confiado a su bondad.

miércoles, 16 de junio de 2010

"Cinco sentidos tenemos, los cuales debemos saber usar sabiamente". (Colaboración)

1. Usa tu vista para ver la belleza de la vida, para ver el interior de las personas. No los uses para criticar maliciosamente cómo se ven o se visten los demás, o para juzgar a las personas, sólo por sus apariencias.

2. Usa tus
oídos para escuchar a tu prójimo y poder ofrecerle una palabra de aliento, para escuchar los sonidos agradables que te ayudan a olvidar las dificultades y edifican tu interior. No los uses como un arma, o para escuchar cuando se habla mal de los demás.

3. Usa tu
olfato para percibir el olor de las flores, del perfume, del amor. No lo impregnes con los malos olores como lo son el odio, el egoísmo, la traición.

4. Usa tu
gusto para saborear el triunfo de tus metas alcanzadas, de los logros obtenidos con esfuerzo y dedicación. No lo uses para saborear las derrotas de otros.

5. Usa tu
tacto para sentir y dar amor, para tocar a las personas con tus deseos positivos, con tu caridad. No lo uses para pedir injustificadamente.

El
sexto sentido, el más importante, es el que nos da la sabiduría para distinguir la deferencia entre los otros sentidos, entre el bien y el mal, entre dar y recibir, entre construir y desmoronar.

A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar, olemos sin percibir, probamos sin saborear, tocamos superficialmente.


Usa tus sentidos sabiamente, no se trata de cuántos tengas, sino de cómo los utilizas.

miércoles, 28 de abril de 2010

"La primera mirada" (Colaboración)

La primera mirada de Jesús no se dirige al pecado de las personas, sino al sufrimiento que arruina sus vidas. Lo primero que toca su corazón no es el pecado, sino el dolor, la opresión y la humillación que padecen hombres y mujeres. El pecado consiste precisamente en cerrarse al sufrimiento de los demás para pensar sólo en el propio bienestar.

La exégesis contemporánea atribuye una importancia decisiva al «relato programático» de la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 16-22). Jesús se siente «ungido por el Espíritu» de un Dios que se preocupa de los que sufren, impregnado por su amor a los pobres y desvalidos. Es ese Espíritu el que lo empuja a entregar su existencia entera a liberar, aliviar, sanar, perdonar: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista, para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19).

Este programa de actuación propio de Cristo no ha sido siempre el de los cristianos. La teología cristiana ha dirigido más su atención al pecado de la criatura que a su sufrimiento.

«La doctrina cristiana de la salvación ha dramatizado demasiado el problema del pecado mientras ha relativizado el problema del sufrimiento». Es así. Muchas veces la preocupación por el dolor humano ha quedado atenuada por la atención a la redención del pecado.

En el interior del cristianismo hay una fe no en cualquier Dios, sino en el Dios atento al dolor humano. Frente a la «mística de ojos cerrados» propia del budismo y de la espiritualidad del Oriente en general, volcados sobre todo en la atención a lo interior, el cristianismo ha de cultivar una «mística de ojos abiertos» y una espiritualidad de la obligación absoluta de atender al dolor de los otros.

Al cristiano verdaderamente espiritual -«ungido por el Espíritu»- se lo encuentra, lo mismo que a Cristo, junto a los más desvalidos y humillados. Lo que le caracteriza no es tanto la comunicación íntima con el Ser Supremo cuanto la apertura al amor de un Dios Padre que empuja y envía a sus fieles hacia los seres más pobres y abandonados. Como ha recordado recientemente el cardenal Carlo Mª Martini, en estos tiempos de globalización, el cristianismo ha de globalizar la atención al sufrimiento de los pobres de la Tierra.

miércoles, 14 de abril de 2010

"Un asunto privado" (Colaboración)

Está muy extendida entre nosotros la tendencia a comprender y vivir la fe como un asunto puramente privado. Bastantes piensan que la presencia comprometida de la Iglesia en la vida pública es algo totalmente ajeno a la acción evangelizadora querida por Jesús. La Iglesia tendría una misión exclusivamente religiosa, de orden sobrenatural, ajena a los problemas políticos y económicos, y debería limitarse a ayudar a sus fieles en su santificación individual. Pero luego se observa una postura curiosa. Se bendice y aprueba la intervención eclesial cuando viene a legitimar o fortalecer las propias posiciones, y se la condena como una degradación de su misión o una intrusión ilegítima cuando critica las propias opciones.

Este doble criterio a la hora de valorar la intervención de la Iglesia, ¿no está indicando una fidelidad mayor a la propia opción socio-política que a la búsqueda sincera de las auténticas exigencias de la fe?

Es indudable que la Iglesia puede en algún caso no respetar debidamente la autonomía propia de lo político y económico. Pero lo que resulta sospechoso es esa reacción casi visceral ante cualquier posicionamiento de la Iglesia que trate de concretar las exigencias sociales de la fe, sin coincidir con nuestra propia posición.

Lo paradójico es que, con frecuencia, se le pide a la Iglesia que «se dedique a lo suyo». Pero, resulta que «lo suyo», es actuar animada por el mismo Espíritu de Jesús quien se veía «enviado a dar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos... y a dar libertad a los oprimidos». No se quiere entender que la Iglesia, si quiere seguir a Jesús, debe buscar la salvación integral del hombre, que abarca a las personas concretas, los pueblos, las estructuras y las instituciones creadas por el hombre y para el hombre.

La Iglesia es entre nosotros una institución de gran incidencia pública, un «poder fáctico», como dicen algunos. El problema de la Iglesia es cómo convertirse en servicio evangelizador, inspirador de una sociedad más humana y fraterna, cómo poner su influencia social al servicio de los más desheredados de la sociedad.

La Salvación cristiana no puede reducirse a lo económico ni a lo político o cultural, pero la Iglesia "no admite circunscribir su misión sólo al terreno religioso, desentendiéndose de los problemas temporales del hombre". Es un deber suyo "ayudar a que nazca la liberación... y hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización" (Pablo VI)

miércoles, 31 de marzo de 2010

"Estamos en plena cuaresma..." (Colaboración)

Estamos en plena cuaresma, a un paso de comenzar el Triduo Pascual. Una vez más volvemos a recordar hasta donde llegó la comunión de Jesús con la humanidad. Su muerte nos sigue resonando como un canto a la libertad, a la vida, al amor sin límites….

Nada ni nadie pudo endurecer su corazón. Hoy más que nunca debemos celebrar la Pascua optando por el proyecto de Jesús en nuestro mundo, en nuestras vidas, en el día a día, convirtiendo nuestro corazón en un corazón que sintoniza con el sufrimiento, un corazón fuerte y bondadoso donde quepan todos los hermanos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Decálogo de Cuaresma (Colaboración)

  1. La conversión es recordar que el Señor nos hizo para sí y que todos los anhelos, expectativas, búsquedas y hasta frenesíes de nuestra vida, sólo descansarán, sólo llegarán a plenitud cuando volvamos a Él.
  2. La conversión es la llamada insistente a que asumamos, reconozcamos y purifiquemos nuestras debilidades.
  3. La conversión es ponernos en el camino, con la ternura, la humildad y la sinceridad del hijo pródigo, de rectificar los pequeños o grandes errores y defectos de nuestra vida.
  4. La conversión es entrar en uno mismo y tamizar la propia existencia a la luz del Señor, de su Palabra y de su Iglesia y descubrir todo lo que hay en nosotros de vana ambición, de presunción innecesaria, de limitación y egoísmo.
  5. La conversión es cambiar nuestra mentalidad, llena de eslóganes mundanos, lejana al Evangelio, y transformarla por una visión cristiana y sobrenatural de la vida.
  6. La conversión es cortar nuestros caminos de pecado, de materialismo, paganismo, consumismo, sensualismo, secularismo e insolidaridad, y emprender el verdadero camino de los hijos de Dios, ligeros de equipaje.
  7. La conversión es examinarnos de amor y encontrar nuestro corazón y nuestras manos más o menos vacías.
  8. La conversión es renunciar a nuestro viejo y acendrado egoísmo, que cierra las puertas a Dios y al prójimo.
  9. La conversión es mirar a Jesucristo –como hizo Teresa de Jesús a su Cristo muy llagado- y contemplar su cuerpo desnudo, sus manos rotas, sus pies atados, su Corazón traspasado, sentir la necesidad de responder con amor al Amor que no es amado.
  10. Y así, de este modo, la conversión, siempre obra de la misericordia y de la gracia de Dios, y del esfuerzo del hombre, será encuentro gozoso, sanante y transformador con Jesucristo.

jueves, 4 de febrero de 2010

¿SENTIRSE BIEN? (Colaboración)

No es difícil observar entre nosotros los rasgos más característicos del individualismo moderno. Para muchos, el ideal de la vida es «sentirse bien». Todo lo demás viene después. Lo primero es mejorar la calidad de vida, evitar lo que nos puede molestar, y asegurar, como sea, nuestro pequeño bienestar material, psicológico y afectivo.

Para lograrlo, cada uno debe organizarse la vida a su gusto. No hay que pensar en los problemas de los demás. Lo que haga cada uno es cosa suya. No es bueno meterse en la vida de otros. Bastante tiene uno con sacar adelante su propia vida.

Este individualismo moderno está cambiando la vida de los creyentes de occidente. Poco a poco, se va difundiendo una «moral sin mandamientos». Todo es bueno si no me hace daño. Lo importante es ser inteligente y actuar con habilidad. Naturalmente, hay que respetar a todos y no perjudicar a nadie. Eso es todo.

Va cambiando también la manera de vivir la fe. Cada uno sabe «lo que le va» y «lo que no le va». Lo importante es que la religión le ayude a uno a sentirse bien. Se puede ser un «cristiano majo» y sin problemas. Lo que hace falta es «gestionar» lo religioso de manera inteligente.

El resultado es una clase media instalada en el bienestar, compuesta por individuos respetables que se comportan correctamente en todos los órdenes de la vida, pero que viven encerrados en sí mismos, separados de su propia alma y apartados de Dios y de sus semejantes.

Hay una manera muy sencilla de saber qué queda de «cristiano» en este individualismo moderno y es ver si todavía nos preocupamos de los que sufren. Lo dijo Jesús con claridad: «A mí el Espíritu de Dios me envía a dar una Buena Noticia a los pobres». Ser cristiano no es sentirse bien ni mal, sino sentir a los que viven mal, pensar en los que sufren, reaccionar ante su impotencia, no refugiarnos en nuestro propio bienestar.

No hay que dar por supuesto que somos cristianos pues puede no ser verdad. Nos tenemos que preguntar si vivimos según lo que nos parece o si nos dejamos alguna vez conducir por ese Espíritu que a Él lo llevaba hacia los que veía sufrir.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Una Navidad diferente (Colaboración)

Te invito a celebrar una Navidad distinta, con algo más de conciencia en que en Navidad, Jesús es quien cumple años y lógicamente todos queremos homenajear al Cumpleañero, pero lo cierto es que siendo el Cumpleaños de Jesús, nos regalamos entre nosotros solamente. Hoy quiero que junto a esta experiencia, vivas el Evangelio y te diré cómo hacerlo.

Cuando salgas de compras para esos regalos que irán debajo del árbol, dispondrás de unas monedas más, para comprar un regalo extra, ese regalo también irá debajo del árbol pero la etiqueta o tarjeta dirá, “Para Jesús que vive en Ti”, solo eso dirá, no importa lo que contenga el regalo.

Si tu economía es buena, comprarás o un juguete o una prenda de vestir nueva, si tu economía es pequeña, comprarás unos dulces solamente, no importa el valor de lo que hay en el interior, el valor estará en la etiqueta o tarjeta que pondrás externamente.

Cuando tengas ese paquetito listo, lo pondrás debajo del árbol navideño, y el día 25, cuando se repartan los regalos a todos, el único que deberá quedar debajo del árbol será el de Jesús, porque es para Él. A partir del día 26 llevarás en tu bolso o maletín ese regalo contigo o lo dejarás en tu casa, esperando a que Jesús lo venga a retirar, eso lo eliges tú.

Seguramente en esos días, alguien, algún pequeño, alguna persona con carencias, alguien que necesita, te dirá que le ayudes, ese es Jesús que viene a buscar su regalo, dáselo pero sobretodo que la tarjeta o etiqueta esté en el presente, entonces esa persona leerá lo que tú has escrito, "Para Jesús que vive en Ti".

Te puedo asegurar que te emocionarás, y esa persona que Dios ha puesto en tu camino, jamás olvidará lo que allí leerá y por siempre le quedará en su alma, entonces allí se habrá cumplido el Evangelio "Todo lo que hagas al más pequeño, a Mí me lo haces".

Juntos hagamos que esta Navidad, nos deje una enseñanza en el alma, sé que todos tienen problemas económicos, al menos la gran mayoría, pero un dulce... no hará más pobre a ninguno de nosotros y les aseguro que será el dulce más dulce del mundo.

martes, 15 de diciembre de 2009

"Una voz se oye" (Colaboración)

Una voz se oye y dice que en el silencio de lo más pequeño, de lo más sencillo, de lo más humilde está la Luz que necesito para mi camino.
Una voz se oye y dice que me pare, que entre y descanse, que no deje mi pesado equipaje fuera, que pase con él, pues con este Rescoldo, la carga será más llevadera.
Una voz se oye y dice que me deje inundar de esa LUZ, de ese Calor, que esta Fuente de Energía es inagotable, limpia y gratis para todos, que cualquiera puede acceder a ella.
Una voz se oye y dice, susurrando, sin gritos, pero de forma constante e insistente: "Alegraos, no hay nada perdido, la Esperanza sigue viva".
Pero yo estoy muy triste y muy cansada. Quiero descansar en ese Silencio, quiero alegrarme en ese Calor, quiero que esa Luz me llene. Sé lo que tengo que hacer: ENTRAR y, solamente, ESTAR, pero es tan difícil...
FELIZ NAVIDAD

sábado, 12 de diciembre de 2009

Adviento (Colaboración)

Tercer domingo de Adviento… paso a paso una vez más se acerca la hora de celebrar el nacimiento de Jesús. Las calles ya están llenas de luces, los ruidos han aumentado para llamar nuestra atención. Una vez más se nos invita con insistencia a que busquemos la felicidad fuera de nosotros mismos.

Una vez más, Dios se nos hace presente en ese niño que esperamos que nazca, para que cada uno de nosotros buceemos en nuestro interior y encontremos la parte de Dios mismo que llevamos dentro, la que nos ha sido “dada” para hallar la felicidad.

Demos armonía a nuestras vidas contemplando la Humanidad que derrocha ese niño que va a nacer, hagamos como José y María en el portal de Belén, contemplaban a Jesús.

jueves, 15 de octubre de 2009

La fuente de Dios brota en mí (Colaboración)

Dios de bondad, comienzo esta semana
con incertidumbre y sorpresa
por todo lo que me aguarda.

Dame la fuerza necesaria para realizar
lo que Tú me pides.
Y dame serenidad interior
para que el trabajo
no me arranque de mi centro.
Permanece junto a mí en todo cuanto haga.

Déjame extraer de la fuente de tu Espíritu
lo que me conviene.
Y déjame sentir
que esa fuente de tu Espíritu es inagotable,
que puedo trabajar sin agotar mis fuerzas,
porque tu fuente brota en mí.

AMEN.

jueves, 10 de septiembre de 2009

El Placer de Servir (Colaboración)

Toda la Naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco.

Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
donde haya un esfuerzo que todos esquiven, aceptalo tú.

Sé el que apartó la molesta piedra del camino;
sé el que apartó el odio de entre los corazones
y las dificultades del problema.
Existe la alegría de ser sano y la de ser justo;
pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.

¡Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que acometer!
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles,
¡es tan bello hacer lo que otros esquivan!

Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos;
hay pequeños servicios que son buenos servicios:
adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.
Aquel es el que critica, éste el que destruye, sé tú el que sirve.

El servir no es faena de inferiores.
Dios, que dá el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamársele así, el que sirve.
Tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día:
¿serviste hoy? ¿a quién? ¿al árbol, a tu amigo?

Gabriela Mistral

jueves, 27 de agosto de 2009

Lo Importante... (Colaboración)

Lo importante
  • No es la vela que pones sino que escuches la Palabra de Dios que ilumina tu vida.
  • No es que el agua que llevas a tu casa sea bendita sino que tú seas una bendición para tu familia.
  • No es la Imagen que llevas contigo sino que tu vida sea imagen de Dios.
  • No es que el rosario esté bendito y te sirva de adorno sino que lo reces.
  • No es que bendigas tu coche sino que manejes con responsabilidad.
  • No es que dirijas a Dios muchas palabras y rezos sino que dejes que Él te dirija su palabra y la escuches.

jueves, 2 de julio de 2009

Himno a la vida (Colaboración)

Querido hijo mío, ¡por fin has venido al mundo!
Por nueve largos meses te he cuidado dentro de mí:
tú y yo hemos sido una sola cosa;
una vida que crece poco a poco,
un proyecto maravilloso que no conoce otra ley
que la del amor.
Has nacido no sólo para ser mío:
¡tú eres del mundo!
Que tus pequeñas manos se hagan fuertes,
grandes para amar, para poder levantarte de las caídas
que tendrás a lo largo de la vida;
que tus pies sepan recorrer el camino correcto
y que sean una buena guía
para aquellos que estén cerca de ti;
que tu mente esté siempre dirigida hacia el bien común,
que en ella aniden ideas de paz, de fraternidad y de amor.
El mundo te necesita porque tú le perteneces
y recuerda que, a los ojos de tu madre y a los ojos de Dios,
tú serás siempre especial y único
porque te amamos.

(Original italiano de Andrea Roggi)

miércoles, 6 de mayo de 2009

Es mejor amar que temer (Colaboración)

CARTA DE UN SACERDOTE SOBRE LAS CADENAS DE ORACIÓN

Queridos hermanos y hermanas en la fe en el Señor Resucitado:

Preocupado por las constantes "Cadenas de Oración" que me llegan, sobre trabajo, prosperidad, ángeles y la Madre Teresa de Calcuta entre otras, con oraciones lindas, pero que terminan "condicionando", el tener que mandarlas a otras personas, o si no... le pedí al Padre Adolfo Franco, me escribiera algo al respecto y aquí les mando su respuesta.

"Esto de las cadenas de oración es una ABERRACIÓN, que va en contra de la fe; es querer manipular la Providencia de Dios, que por ser de Dios actúa libremente, y que no está sujeta a condiciones (como "envíe esto a diez personas") ni está enviando amenazas ("si no lo hace ya verá").

Y lo malo es que lo envían personas que deberían tener más formación cristiana; la fe cristiana destierra las amenazas y no acepta los tabúes.

Podrían leer entre otros, este texto del Deuteronomio capítulo 18, versículos 10-12. Esas fórmulas que hay en esas cadenas, tratan de convertir a Dios en una receta: haz esto, más lo otro y te resultará un beneficio, si no lo haces se convertirá en una maldición.

Creer en Dios, en su paternidad y en su providencia, es algo muy diferente; no se trata de asegurarnos las cosas mediante "nuestros recursos", sino sólo la seguridad de quien sabe que está en las manos de Dios".

Ojala esto te sirva para parar esas cadenas.

Propaguemos el amor de Dios sin condicionamientos, libremente, como Jesús nos enseñó.