lunes, 21 de junio de 2010
Fiesta del Corpus Christi
sábado, 19 de junio de 2010
Los diferentes tipos de terreno: Explicación de la Parábola del sembrador (Mt 13, 18-23)
Las parábolas agrupadas por Mateo en su discurso parabólico, pretenden dar respuesta al desconcierto que siempre ha suscitado la incredulidad, el rechazo a Jesús…
En concreto, la Parábola del Sembrador, diríamos que “disculpa” a Dios… No es que Dios se revele a unos y no a otros; por tanto, el problema es suyo… No, el problema somos nosotros, cada uno de nosotros… Todo se juega en nuestra disposición interior… En el fondo, es lo que nos decía pocos versículos antes… El problema es que muchas veces tenemos cerrado el corazón y, por eso, aunque Dios llama a nuestra puerta, no le abrimos… y, a veces, ni siquiera lo escuchamos…
El sembrador de la parábola echa semilla en todo tipo de terreno, en todo tipo de personas. Y es el tipo de terreno diríamos la disposición personal, la que facilita o dificulta que la semilla germine, crezca y dé fruto. En concreto, Jesús habla de cuatro tipos de terreno o, más bien de cuatro tipos de personas:
- Las personas totalmente cerradas ante lo espiritual, lo trascendente. Allí ni siquiera resuena la palabra del Señor… Allí casi diríamos que no hay nada que hacer, están totalmente impermeabilizadas y todos les resbala. Por tanto, lo primero será abrir alguna pequeña grieta o fisura en la que Dios se pueda colar. Son las representadas en la parábola por el camino…
- Las personas con una religiosidad periférica… Se mueven por sentimientos, impactos, emociones…, pero que cuando llega el momento de la dificultad, de vivir con coherencia el seguimiento de Jesús, de sequedad espiritual, lo tiran todo por la borda, no perseveran… Son personas a quienes les falta profundidad en su experiencia religiosa y, por tanto, Dios no llega a cambiar lo profundo de su vida, de sus criterios, de sus motivaciones… Es la semilla que cae entre piedras…
- Las personas demasiado dispersas, ocupadas, divididas, agobiadas… No es que Dios no les interese, es que no tienen tiempo para Él… Y, así, sus ocupaciones, sus trabajos, sus inquietudes, sus propios proyectos personales, van ahogando esa voz de Dios que muchas veces resuena en su interior… Es la semilla ahogada por los espinos…
- Las personas que intentan vivir lo que creen… Mateo lo resume con esta expresión: “Oyen, entienden y hacen”. Es decir, dedican tiempo a escuchar, a acoger las inspiraciones del Señor, a conocerlo; dedican tiempo a entender lo que realmente Dios les quiere decir, a conocer su voluntad concreta en el día adía de nuestra vida; y, lo ponen en práctica, viven en consecuencia…
Esta parábola también nos invita a una especie de examen de conciencia. Pregúntate, ¿qué tipo de persona eres tú?, ¿cómo es tu tierra?, ¿qué piedras o espinos no dejan que la palabra del Señor germine con toda su fuerza?
miércoles, 16 de junio de 2010
"Cinco sentidos tenemos, los cuales debemos saber usar sabiamente". (Colaboración)
2. Usa tus oídos para escuchar a tu prójimo y poder ofrecerle una palabra de aliento, para escuchar los sonidos agradables que te ayudan a olvidar las dificultades y edifican tu interior. No los uses como un arma, o para escuchar cuando se habla mal de los demás.
3. Usa tu olfato para percibir el olor de las flores, del perfume, del amor. No lo impregnes con los malos olores como lo son el odio, el egoísmo, la traición.
4. Usa tu gusto para saborear el triunfo de tus metas alcanzadas, de los logros obtenidos con esfuerzo y dedicación. No lo uses para saborear las derrotas de otros.
5. Usa tu tacto para sentir y dar amor, para tocar a las personas con tus deseos positivos, con tu caridad. No lo uses para pedir injustificadamente.
El sexto sentido, el más importante, es el que nos da la sabiduría para distinguir la deferencia entre los otros sentidos, entre el bien y el mal, entre dar y recibir, entre construir y desmoronar.
A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar, olemos sin percibir, probamos sin saborear, tocamos superficialmente.
Usa tus sentidos sabiamente, no se trata de cuántos tengas, sino de cómo los utilizas.
sábado, 12 de junio de 2010
“Salió un sembrador a sembrar…” (Mt 13, 1-9)
miércoles, 9 de junio de 2010
Oración de Ofrecimiento
sábado, 5 de junio de 2010
¿Por qué Jesús habla en parábolas? (Mt 13, 10-16)
Empezamos la sección de Mateo dedicada a recopilar distintas parábolas de Jesús. Este evangelista ha reunido muchos de estos textos (no todos), precisamente a continuación de los relatos sobre el rechazo del que Jesús fue objeto durante su vida pública. Si os acordáis, en otro momento ya hemos dicho que los discursos de Jesús en el evangelio de Mateo, vienen a ampliar o dar continuidad a lo dicho en los relatos anteriores. Así, por ejemplo, el discurso misionero del cap. 10, está a continuación de las intervenciones milagrosas de Jesús y, en ese discurso, lo que se nos dice es que todos estamos llamados a continuar la acción liberadora del Maestro.
Recordemos, también, que Mateo organiza su evangelio en torno a 5 discursos, evocando así el Pentateuco. Ahora empezaremos a comentar el tercer discurso, dedicado a explicar la dinámica del Reino que propone Jesús.
Todos los comentaristas están de acuerdo en que las Parábolas son originales de Jesús; es él quien “inventa” este género literario. Jesús tenía el arte de hablar a la gente sencilla de manera sencilla. Jesús no era amante de los grandes discursos filosóficos ni de grandes teorías teológicas. Jesús habla de Dios de manera experiencial, plástica, a través de ejemplos e imágenes que suelen ser más elocuentes que muchas palabras. Sin embargo, parece ser que no todos entendían este lenguaje. De allí la pregunta recogida en el evangelio: “¿Por qué razón les hablas en parábolas?” (v. 10). Y, como respuesta a esta pregunta, se cita un texto misterioso del profeta Isaías que dice: “Para que con ello se cumpla lo que decía el profeta Isaías: oiréis, pero no entenderéis; miraréis, pero no veréis”. (v. 14).
Muchos se escandalizan al oír estas palabras y no las entienden… Es como si Jesús hablara en parábolas precisamente para no ser entendido… Y, claro, eso resulta chocante…
Sin embargo, Jesús continúa diciendo: “Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado” (v. 15). Con ello lo que viene a decir es que el problema no son las parábolas, sino la dureza de corazón que está en una situación de cerrazón ante el mensaje de Jesús. En realidad es todo lo que hemos visto en los dos capítulos anteriores cuando se presentaba el rechazo a la persona y al mensaje de Jesús… Es decir, el lenguaje parabólico actúa como una “criba”… Quien tiene el corazón cerrado, no entenderá nada, porque se queda en la superficie del relato y no se tomará el trabajo de intentar entender el mensaje; en cambio, para quien está en búsqueda, las parábolas siempre resultarán sugestivas, nos llevará a hacernos preguntas y, en ese proceso, el Señor nos hablará al corazón ayudándonos a comprender su mensaje…
Por tanto, Jesús nos invita una vez más a estar abiertos a la novedad de su mensaje, a disponernos a acoger sus palabras…
En este capítulo 13, Mateo recoge 7 parábolas: La parábola del sembrador, la parábola de la cizaña, la parábola del grano de mostaza, la parábola de la levadura, la parábola del tesoro, la parábola de la perla y la parábola de la red. En todas ellas se hará una reflexión sobre la incredulidad y se nos invitará a entrar en la dinámica del Reino.