jueves, 17 de septiembre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
Palabras de Jesús a los misioneros V: “Cuando os persigan, no os preocupéis” (Mt 10, 16-25)
Como veréis, este texto que hemos oído un millón de veces no deja de sugerirnos cosas muy importantes… Aunque hago la intención de pasar a los versículos siguientes, al releerlo veo que quedan muchas cosas por decir… Realmente el Evangelio es inagotable.
Jesús dice: “Cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a decir…” (v. 19). Es un modo de decirnos: Cuando te ataquen injustamente, no pienses rápidamente en cómo defenderte… ¡Qué difícil es esto…! Tendemos enseguida a las justificaciones o sencillamente a defendernos de lo que nos parece injusto… Y el Señor nos dice: “No os preocupéis…” Pero, con ello no nos dice que estemos impávidos ante lo que sucede a nuestro alrededor. Poco antes nos ha dicho: “por mi causa seréis entregados... para que deis testimonio de mí” (v. 19). Es decir, Jesús nos llama a aprovechar esa ocasión para dar testimonio del Evangelio, para vivir las circunstancias adversas con la confianza puesta en Él. Por eso también, acto seguido, añade: “Lo que tengáis que decir se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros…” (v. 20)
Jesús no nos deja abandonados a nuestra suerte, ni pide que callemos estoicamente ante las injusticias que nos infringen, lo que nos pide es no vivir centrados en nosotros mismos, obsesionados con nuestra autodefensa, sino abandonados en sus manos, confiando en que Él mismo saldrá por nosotros diciéndonos qué es lo que tenemos que decir para que no sean palabras nuestras, las que brotan de nuestros miedos o justificaciones, sino palabras suyas, palabras cargadas de amor, de verdad, de vida, aunque sean palabras de denuncia…
Una vez más, Jesús nos invita a la confianza, a no tener miedo a los conflictos, a sobrellevar las dificultades y contrariedades de la vida, intentándolas vivir desde los valores del Evangelio… No una confianza “bobalicona”, sino la de quien sabe que Dios viene a nuestro lado, no para evitarnos los conflictos, sino para ayudarnos a vivirlos de manera que no nos dañen internamente ni dañemos a los demás, sino que, incluso, sean ocasión de dar a conocer al amor y misericordia del Padre.
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jueves, 10 de septiembre de 2009
El Placer de Servir (Colaboración)
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
donde haya un esfuerzo que todos esquiven, aceptalo tú.
sé el que apartó el odio de entre los corazones
pero hay, sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que acometer!
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles,
¡es tan bello hacer lo que otros esquivan!
hay pequeños servicios que son buenos servicios:
adornar una mesa, ordenar unos libros, peinar una niña.
Aquel es el que critica, éste el que destruye, sé tú el que sirve.
Dios, que dá el fruto y la luz, sirve.
Tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada día:
¿serviste hoy? ¿a quién? ¿al árbol, a tu amigo?
domingo, 6 de septiembre de 2009
Palabras de Jesús a los misioneros IV: Algunas advertencias II (Mt 10, 16-25)
La semana pasada, al comentar este pasaje, nos centramos en su mensaje central: la advertencia de Jesús a sus seguidores de que serán perseguidos. Por tanto, que nadie se sorprenda… Sin embargo, no pudimos comentar algunas de las imágenes que aparecen en el texto y que son muy ricas.
En primer lugar, Jesús dice: “Os envío como ovejas en medio de lobos”. La oveja suele ser símbolo de mansedumbre, pues es considerado un animal inofensivo, manso, incluso estúpido. El lobo, en cambio, es símbolo de agresividad. Con estas dos imágenes se nos viene a decir que el Señor sabe que somos enviados a un mundo que muchas veces se nos presentará hostil, y que en ese mundo, si vivimos de acuerdo a los valores del Evangelio, en no pocas ocasiones seremos considerados ingenuos, incluso estúpidos… ¿No recordamos, acaso, expresiones tales como: no seas tonto/a, defiéndete? O, mira que eres tonto, haber desaprovechado la oportunidad de pagarle con la misma moneda… Mira que eres tonto, haber ayudado a ése que ha hablado mal de ti…, etc., etc… Pero, ¡ojo!, una cosa es que nos consideren tontos y, otra, que lo seamos realmente… Vivir de acuerdo a los valores del Evangelio no es una tontería, es la manera más verdaderamente humana de realizarnos como personas… ¿O acaso es más listo el que vive con odio y rencor en el corazón, pisando a los demás, o simplemente viviendo con indiferencia ante quienes lo rodean? ¿Es acaso más feliz? Pues no… Puede que quien vive el evangelio se “complique” la vida, pero os aseguro que es más feliz pues vive siguiendo esas llamadas profundas que habitan en su corazón… ¿O acaso no lo habéis experimentado alguna vez? Responder con la misma moneda puede que nos ocasione un placer momentáneo, incluso hasta nos puede granjear alabanzas: “¡bien hecho!”, pero, en el fondo, no nos deja bien, pues sabemos que no hemos actuado correctamente…
Junto a esta imagen de oveja-lobo, Jesús nos propone otra imagen. Nos dice: “Sed pues prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas”. Nuevamente, la imagen de dos animales.
Habitualmente los comentaristas se centran en la figura de la paloma y nos hablan de ser sencillos… Sí, eso está bien… Para “defendernos” de los lobos, de los “ataques”, no podemos luchar con sus mismas armas, buscando argucias, sino que tenemos que mantenernos auténticos, siendo lo que somos realmente, eso es la sencillez. Pero, ¿qué significa ese ser prudentes como serpientes?
Es significativo que Jesús aplique a la serpiente la cualidad de prudente y no de astuta. En eso refuerza la idea anterior, la astucia, entendida como doblez, como engaño, no es un valor evangélico; lo que se nos pide es prudencia. Con esto se matiza la imagen de la oveja. Ser inocentes, ser auténticos, ser sencillos, no quiere decir ser tontos. Sabernos entre lobos nos exige cautela, prudencia. De hecho, la serpiente, sobre todo la de campo, no anda buscando pleito ni va por allí mordiendo sin más… Su postura es la de esconderse de quien puede hacerle daño, de hacer lo que tiene que hacer pero pasando desapercibida, precisamente para no ser atacada. Más aún, cuando está en peligro, se enrolla sobre sí para protegerse… Por tanto, sencillez y prudencia, saber movernos en un mundo hostil sin exponernos innecesariamente; sin huir del peligro, pero sin buscarlo temerariamente… Es decir, ser como Jesús… Él no tuvo reparo de enfrentarse con los judíos cuando fue necesario, pero sabía muy bien evitarlos… Por eso prefería andar por Galilea y no por Judea aunque, llegado el momento, hizo lo que tenía que hacer, y subió a Jerusalén… No iba buscando pleito… pero, si era preciso decir una palabra de verdad, defender a los débiles, denunciar una injustica, lo hacía… pero no con agresividad, sino con verdad…
Ser cristianos no es ser tontos, pero tampoco ir por la vida de listos… Se nos recomienda sensatez y equilibrio, prudencia y valentía… Una vez más, lo que se nos pide es ser como Jesús…
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jueves, 3 de septiembre de 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Palabras de Jesús a los misioneros III: Algunas advertencias (Mt 10, 16-25)
Después de dar Jesús unas instrucciones precisas que marcan el estilo de sus enviados, les va a dirigir una serie de advertencias que podríamos resumir en una sola: los seguidores de Jesús sufrirán persecuciones… como si ello formara parte de su misión…
Esto puede generar perplejidad pues, aunque conocemos estas palabras, seguimos creyendo en un Dios que debería garantizar la inmunidad a sus seguidores… Y, no, amigos… Jesús habla con claridad, no lleva a engaño y dice, claramente, que “el discípulo no puede estar por encima de su maestro” y a la vista está que a Jesús lo persiguieron…
Pero, atención… Se habla de persecuciones, de dificultades e incomprensiones “por mi causa”, por la causa del evangelio, no por actitudes o posturas nuestras que, justamente, merecen repulsa…
Recuerdo a una persona que se quejaba de que la gente la criticaba a menudo… Lo curioso es que incluso se sentía satisfecha, pues así se sentía más cerca de Jesús que había sido criticado… Sin embargo, hablando sobre el tema, vimos que, en realidad, muchas de esas críticas eran “merecidas”, pues en muchas ocasiones asumía actitudes poco evangélicas de superioridad o victimismo… Lógicamente Jesús no se refiere a esto… Como dice el refrán “en el pecado está la penitencia”. Y sí, muchas veces somos nosotros mismos los responsables de que nos sucedan determinadas cosas…
Las “persecuciones” de las que habla Jesús son aquellas provocadas por nuestra fidelidad al evangelio… Esto nos puede resultar un poco lejano, pues parece que las persecuciones corresponden a los primeros siglos del cristianismo, pero no es así… Actualmente la Iglesia es perseguida en muchos países. En unos abiertamente, como en China; en otros, de formas más sutiles, presionándola para que no levante la voz en defensa de los Derechos Humanos o de los más pobres…
Hay países en los que ser católico está “bien visto”, sencillamente porque no pone en peligro el “statu quo”… En otros, en cambio, basta manifestarse católico para ser considerado un “bicho raro”, anacrónico, etc. y hay que tener valor para decir sencilla y llanamente nuestra pertenencia a la Iglesia…
El evangelio nos invita a no tener miedo a vivir con coherencia nuestra fe, y a asumir las consecuencias que esto pueda tener… Muchas veces el ser auténtico, el no pactar con malas prácticas, el no formar parte de grupos dedicados a despellejar a los demás, el salir en defensa de los débiles nos puede ocasionar complicaciones y eso nos lleva a mantenernos a “cierta distancia” de los problemas, viviendo de manera “ligth” y descomprometida…
Los cristianos no podemos vivir metidos en “guetos” o en las sacristías… Es necesario ser como el fermento en la masa, como la sal en la comida, como la pequeña luz en la oscuridad… Debemos atrevernos a vivir en nuestros ambientes cotidianos los valores del evangelio, grabando en nuestro corazón las palabras de Jesús: “Ya le basta al discípulo ser como su maestro”… Ojalá el Señor pueda decir esto de cada uno de nosotros…
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jueves, 27 de agosto de 2009
Lo Importante... (Colaboración)
- No es la vela que pones sino que escuches la Palabra de Dios que ilumina tu vida.
- No es que el agua que llevas a tu casa sea bendita sino que tú seas una bendición para tu familia.
- No es la Imagen que llevas contigo sino que tu vida sea imagen de Dios.
- No es que el rosario esté bendito y te sirva de adorno sino que lo reces.
- No es que bendigas tu coche sino que manejes con responsabilidad.
- No es que dirijas a Dios muchas palabras y rezos sino que dejes que Él te dirija su palabra y la escuches.