miércoles, 31 de marzo de 2010

"Estamos en plena cuaresma..." (Colaboración)

Estamos en plena cuaresma, a un paso de comenzar el Triduo Pascual. Una vez más volvemos a recordar hasta donde llegó la comunión de Jesús con la humanidad. Su muerte nos sigue resonando como un canto a la libertad, a la vida, al amor sin límites….

Nada ni nadie pudo endurecer su corazón. Hoy más que nunca debemos celebrar la Pascua optando por el proyecto de Jesús en nuestro mundo, en nuestras vidas, en el día a día, convirtiendo nuestro corazón en un corazón que sintoniza con el sufrimiento, un corazón fuerte y bondadoso donde quepan todos los hermanos.

"Si hubiera estado allí" (Video)

Impresionante canción sobre la muerte de Jesús y nuestra actitud ante ella... Puede ayudarnos a vivir con más conciencia el Triduo Pascual...

domingo, 28 de marzo de 2010

La Pasión de Jesús según san Lucas (Ciclo C)

En la eucaristía del Domingo de Ramos del Ciclo C, se lee el relato de la Pasión según san Lucas. Os comparto un comentario que aparece en el Misal de Ediciones Dehonianas de Boloña, que nos puede ayudar a contemplarlo mejor.

"Lucas es el evangelista del amor y de la misericordia de Dios, y es desde esta óptica que nos narra la pasión. No está interesado en presentar responsabilidades, ni en los judíos ni en los discípulos… ¿Qué sentido tiene buscar culpables si la sangre de Jesús ha perdonado todos los pecados?

Por eso no cuenta que los discípulos se durmieron y huyeron, no recoge los insultos del Sumo Sacerdote ni las burlas de los soldados. No pone ante nosotros a un Jesús solo y abandonado en la cruz sino que nos lo presenta rodeado de amigos que comparten sus sufrimientos.

La pasión según san Lucas nos presenta a Jesús perdonando, reconciliando. En este evangelio Pilato aparece más inocente en la condena a muerte de Jesús que en los otros evangelios; el soldado a quien se le hirió una oreja en el prendimiento de Jesús es curado; Jesús dirige una mirada a Pedro, que lo ha traicionado; en la cruz tiene palabras de perdón para el buen ladrón, para los judíos que lo escarnecen, para el centurión. Incluso dos enemigos, Herodes y Pilato, se estrechan la mano…

El amor del Padre se manifiesta en el ángel que envía a Jesús durante su agonía en Getsemaní para confortarlo.

En resumidas cuentas, aún cuando el relato de la pasión es estremecedor, la prueba a la que Jesús es sometido es signo de la presencia de Dios e instrumento de su amor y de su perdón".

Sí… Como me dijo una vez una amiga: "En la cruz hay amor, mucho amor…" Que descubramos en la pasión no sólo la maldad, el complot de los poderes poderosos, la traición; sino, sobre todo, la entrega amorosa de Jesús que nos ama, nos ama siempre, pase lo que pase, hagamos lo que hagamos… Y tengamos un corazón agradecido…

sábado, 27 de marzo de 2010

Domingo de Ramos (Ciclo C): "¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor!"

El Domingo de Ramos sigue siendo una de las fiestas religiosas más populares. Sin embargo, hay que tener cuidado de no convertirla sin más en una representación folklórica de Jesús entrando en Jerusalén o en una especie de acto "mágico" (¡nadie queremos quedarnos sin el ramito bendecido!).

El Domingo de Ramos es el pórtico de la Semana Santa... Con esta celebración da inicio la "Semana trágica" de Jesús que, al mismo tiempo, ha sido "la hora" tantas veces esperada...

El evangelista Lucas, que es el que hemos estado leyendo en este Ciclo C, a excepción del domingo V que hemos leído el episodio de la adúltera que, en realidad, muchos atribuyen a Lucas y no a Juan, nos ha presentado a Jesús en camino hacia Jerusalén... Jerusalén es la meta... Ningún profeta muere fuera de Jerusalén...

Como bien recordaréis, la liturgia de hoy tiene dos partes bien definidas. Ambas partes, reflejan muy bien las "dos caras" del Misterio Pascual. Por una parte, tenemos la entrada triunfante de Jesús, aclamado por el pueblo... Esto prefigura la entrada triunfante de Jesús en la casa del Padre, después de su vida de fidelidad hasta la muerte. Y, por otro, en la misa del domingo se hace una lectura continuada de la Pasión, para ponernos por delante, de una manera global, lo que vamos a revivir a lo largo de toda la Semana Santa... Es el "triunfo", pero no sin "pasión"; la vida, pero no sin la muerte...

En este comentario, quiero centrarme en un pequeño detalle del evangelio. Me ha llamado especialmente la atención que la gente, a quien aclama, es a un hombre que entra montando un burrito... Y, es curioso, en el evangelio de Lucas queda claro que lo aclaman como Rey... Pero, ¿es que acaso un rey entraría en sus dominios montado en un burro? De este modo el evangelista ilustra de una manera tremendamente gráfica la total ceguedad del pueblo y la nuestra... Jesús no nos engaña... Sí, Él es rey, Él tiene la pretensión de reinar en nuestra vida, en nuestro mundo, pero no como los jefes y mandatarios que todos conocemos, que lo hacen desde la prepotencia y aprovechándose de su poder... No, desde el principio nos deja claro que Él es el Rey de la paz y del servicio, y que nunca usará su poder para obligarnos ni siquiera a hacer el bien... Por eso, hoy sería bueno preguntarnos, ¿a qué Jesús seguimos?

miércoles, 24 de marzo de 2010

"Padre, vuelvo a casa" (Video)

Os invito a escuchar esta hermosa canción de Cristóbal Fones (jesuita), y a contemplar las imágenes... Ilustra maravillosamente bien lo que deseamos vivir en esta Cuaresma...

sábado, 20 de marzo de 2010

V Domingo de Cuaresma (Ciclo C): “Vete y no peques más…” (Jn 8, 1-11 ).

Estamos ya en el V Domingo de Cuaresma. El evangelio que se nos propone para este día vuelve a insistir en algunos aspectos del evangelio del domingo pasado…

El texto que tenemos delante es conmovedor, más digno de ser contemplado que de ser reflexionado para extraer de él conclusiones. O, mejor, el modo más adecuado para entender verdaderamente su mensaje es contemplarlo; es decir, ver con detenimiento los personajes que intervienen, quiénes son, lo que dicen y lo que hacen…

Jesús está ya en Jerusalén. Como todos los días, ha acudido al Templo a enseñar a la gente. De hecho, está sentado, en la postura propia del Maestro. Entonces, un grupo de escribas y fariseos le llevan una mujer que ha sido sorprendida en adulterio, supuestamente con el fin de que Jesús diga, claramente, lo que hay que hacer en esos casos… En realidad, una vez más, lo que intentan es tenderle una trampa. No buscan la verdad, lo que Dios quiere… Sólo quieren ponerlo en aprietos, tener de qué acusarlo… ¡Qué terrible…!

La trampa consiste en situarlo ante una disyuntiva que en realidad lo coloca ante una situación insoluble… Si acepta como válido lo que había establecido Moisés, estaría validando la pena de muerte para la mujer, cosa impensable para quien ha hecho una clara apuesta por la misericordia, por la recuperación de las personas; pero, si llama al desacato de la Ley, entonces se convierte en un infractor y, al hacerlo, está prácticamente firmando su sentencia de muerte… Por tanto, no es algo inocente y sin consecuencias… Lo que él decida, no afectará sólo a la suerte de la mujer sino a su misma vida… Si la salva, él se condena; si la condena, él se salva, pero echa al garete toda su misión…

Los escribas y fariseos buscan en él un juez… Tal vez porque es ésa su imagen de Dios, su imagen de la religión… No buscan un Maestro… Pero Jesús no entra en el juego… Renuncia totalmente a actuar como juez… No indaga, no verifica los hechos, no toma declaraciones, no argumenta… (¿no os recuerda al padre del hijo pródigo?), sino que va a aprovechar la ocasión para ir a lo profundo del corazón humano… Jesús no busca culpables; Dios no busca culpables… Él viene a salvar, a mostrar el camino del Padre, a llamar a la conversión, a reorientar nuestra vida en la dirección correcta… Por eso, sencillamente dice: “Quién no tenga pecado, que tire la primera piedra”. Con ello, sin acusar a nadie, en realidad nos enfrenta a nuestra verdad más profunda… ¿Acaso alguien puede considerarse libre de pecado? Por tanto, ¿por qué nos empeñamos en juzgar a los demás? Si nos convertimos en jueces, todos terminaremos condenados… Poner delante nuestra condición de pecadores es el camino para comprender la fragilidad humana… Se trata de reconocer que, en el fondo, todos necesitamos de la compasión, de la misericordia… Tanto es así, que uno a uno, todos, se fueron marchando… Su intervención ha surtido efecto… No sólo no se condena a la mujer sino que todos han reconocido el pecado que levan dentro… aunque la pena es que, en vez de acogerse al amor misericordioso de Dios, manifestado en Jesús, se marchan… Sólo la mujer se queda… Y es entonces cuando Jesús le dirige esas hermosas palabras: “Mujer, nadie te ha condenado… yo tampoco te condeno… vete y no vuelvas a pecar”… ¿Os podéis imaginar los sentimientos de aquella mujer…? No sólo ha sido salvada de una muerte segura, sino que ha sido invitada a rehacer su vida, a volver a la casa del Padre, como el hijo pródigo…

Y, sí, la Cuaresma es esto, una oportunidad de reconocer nuestra condición de pecadores, de ver aquello que no nos permite vivir desde el amor y el servicio a Dios y a los hermanos… Es una llamada a no juzgar sino a tener la actitud de Jesús, que viene a salvar… Una llamada a acogernos al amor misericordioso de Dios…

Tengamos presente que los textos que nos ha ido proponiendo la liturgia dominical nos van conduciendo poco a poco en este itinerario de conversión que estamos intentando recorrer a lo largo de este Tiempo de Cuaresma:

  • I domingo: Llamada a reconocer y aprender a rechazar las tentaciones.
  • II domingo: Llamada a escuchar a Jesús, a seguirlo en ese camino que lo conduce a Jerusalén, a dar la vida.
  • III domingo: Llamada a dar los frutos (obras) que el Señor espera de nosotros.
  • IV domingo: Llamada a volver a la casa del Padre y a no excluir a nadie de ella.
  • V domingo: Llamada a reconocer nuestro pecado y a acoger la misericordia de Dios.

Que el Señor nos dé la gracia de volver a Él con sincero corazón…

miércoles, 17 de marzo de 2010

El Ayuno que Dios quiere (Oración)

Señor, Tú no quieres que mortifiquemos nuestro cuerpo
sino todo aquello que nos aleja y nos separa de Ti
y de nuestros hermanos.

No quieres que ayunemos de carne
sino de las "obras de la carne".

Tú quieres que ayunemos de envidias y discordias,
de críticas y murmuraciones,
de pesimismo y desesperanza.

Señor, que el ayuno de las "obras de la carne"
nos disponga mejor a vivir de acuerdo a los impulsos de tu Espíritu.
Que seamos dóciles a sus inspiraciones
para vivir en el amor y en el servicio.
Amén.