martes, 7 de junio de 2016

Somos luz..., somos sal... (Mt 5, 13-16)

A quienes se han acercado a escucharlo, después de desvelarles que tienen motivos para ser felices pues Dios está con ellos, los sostiene, los escucha y consuela, ahora  les va a revelar algo que toca a nuestra esencia: somos luz y somos sal... No dice: si hacéis tal cosa seréis luz, si... seréis sal... En nuestra esencia somos luz y, por eso, nuestra vocación, nuestra misión en este mundo es iluminar... La luz no tiene que proponerse iluminar, no le supone ningún esfuerzo, lo único que se le pide hacer es colocarse en un lugar que le permita dar claridad a su alrededor, no esconderse... Somos luz porque Dios es la luz... Somos luz porque Dios habita dentro de nosotros... Descubrir esto es maravilloso... Descubrir esa luz que llevamos dentro, permitir que nos ilumine, que salga; convertirnos en luz para los demás, ser lo que realmente somos... 

lunes, 6 de junio de 2016

Las bienaventuranzas. Mt 5, 1-12.

Tengo que reconocer que las bienaventuranzas siempre me han producido una cierta inquietud. Cuando las medito, me quedo con la sensación de que no consigo penetrar en su significado más profundo...
Si somos sinceros, es difícil descubrir en la pobreza, en el llanto, en el sufrimiento un motivo de felicidad. Más aún, no sé si me atrevería a decirle a una persona que está atravesando por esas situaciones que tiene motivos para ser feliz... Y, cuando llego a este reconocimiento, me doy cuenta de que aún no he entendido el mensaje de Jesús... Porque si Él lo dice, así debe ser... Por eso, le pido la gracia de entender lo que nos quiere desvelar con sus palabras.
Dicen que la primera bienaventuranza es la principal, y que las demás son una explicitación de esta... "Bienaventurados, felices, dichosos los pobres de espíritu"...  Sobre ella se han escrito millones de páginas... La discusión se centra básicamente en dos cosas: cómo la pobreza puede ser motivo de dicha, hasta considerar hipócritas e insensibles a quienes lo dicen pues, habitualmente, no lo viven. Por eso, explican algunos, Mateo añade pobres "de espíritu", como si de este modo quisiera suavizar o espiritualizar la expresión...
Centrar la discusión en esto, es no entender el significado de "pobre" en el lenguaje bíblico. Jesús no se está refiriendo a la pobreza socioeconómica. Carecer de lo necesario para vivir, nunca será una bendición. Dios ha hecho un mundo rico de todo lo necesario para que todos podamos vivir dignamente. Jesús se está refiriendo a los anawin, de allí el añadir "de espíritu". Jesús no se refiere a la pobreza como concepto abstracto; se refiere a las personas, a los que viven con la actitud del sabio, del que ha descubierto que la felicidad no está en las cosas, estas son medios, sin duda necesarios, pero no son la fuente de la felicidad. Jesús nos quiere ayudar a tomar consciencia de que el secreto de la felicidad, la fuente de la felicidad es descubrir a Dios en el centro y origen de nuestra vida... Los pobres de espíritu, los anawin, son aquellos que viven con la serena tranquilidad de saber que su vida está en manos de Dios, de nadie más y eso da una alegría y una paz profundas, en medio incluso de las carencias y dificultades. No se trata, por tanto, de exaltar la pobreza material, eso es tergiversar el mensaje de Jesús, sino de abrir nuestros ojos para no poner en las riquezas el objetivo de nuestra vida, sino hacer acopio de los bienes espirituales...  No olvidemos que en este mundo estamos de paso, que los bienes son necesarios, imprescindibles para subsistir, pero que la fuente de la felicidad está en nuestro interior y que todos tenemos acceso a ella...

domingo, 5 de junio de 2016

La viuda de Naín. (Lc 7, 11-17)

La mujer de Naín había llorado ya la muerte de su marido. Ahora está atravesada por el dolor más terrible, la muerte de su único hijo. Cuántas historias como estas también hoy. 
Es inútil buscar en la Biblia el porqué del dolor. Sin embargo, el evangelio de hoy nos narra la reacción de Jesús: a él le duele el dolor del ser humano. Y lo expresa con tres verbos: sentir compasión, detenerse, tocar.
Jesús ve el llanto y se conmueve, se deja herir por las heridas de aquel corazón. El mundo es un enorme llanto, un río de lágrimas, invisible para quien ha perdido la mirada del corazón. Jesús sabía mirar a los ojos (mujer, no llores). Solo hay una manera de conocer a una persona, a Dios, a un pueblo, un dolor: detenerse, arrodillarse y mirar de cerca. 
Nada indica que esta mujer sea más religiosa que otros; lo que traspasa el corazón de Jesús es su dolor. Aquella viuda no le pide nada, no lo llama, no lo busca, pero ella misma es una súplica silenciosa, y Dios escucha la elocuencia de las lágrimas, responde al llanto de quien ni siquiera se dirige a Él. Y se hace cercano, como una madre a su hijo.
Jesús ve, se detiene y toca. Cada vez que Jesús se conmueve, toca: al leproso, al ciego, el ataúd del joven de Naín. Tocar es una palabra fuerte, que nos pone a prueba, porque no es espontáneo tocar a alguien contagioso, infectado, al mendigo, a un cadáver… Tocar no es un sentimiento, es una decisión.
Se acerca, toca, habla: Muchacho, a ti te digo, levántate. Usa el mismo verbo referido a la resurrección. Y lo devuelve a su madre. Y todos daban gloria a Dios: “ha surgido un profeta entre nosotros”.
Jesús es el profeta de la compasión, de un Dios que se acerca a quien sufre, que llora con nosotros, cuando el dolor parece rompernos el corazón. Y nos convoca a obrar “milagros”, no el transformar ataúdes en cunas, como en Naín, sino el milagro de permanecer junto a quien sufre, junto a las infinitas cruces del mundo, dejándonos herir por cada herida, llevando el consuelo humano y divino de la compasión.
Detenerse. Para observar bien un prado hace falta arrodillarse y mirarlo de cerca (Ermanno Olmi). El tacto es, de los cinco sentidos, el modo de amar más íntimo, es un beso. Abre una puerta en las relaciones.
Una mujer, un féretro, un cortejo. Son los ingredientes básicos del relato, que pone en escena la tragedia de tantas madres.
Jesús no analiza el dolor, se sumerge en él junto a la mujer. Jesús iba de camino, como un forastero, y se revela “prójimo”. Poco antes le habían preguntado: ¿Quién es mi prójimo? Y él había dicho: el que se acerca al dolor de los demás, lo carga sobre su espalda, intenta consolarlo, aliviarlo, curarlo si es posible.
El evangelio nos dice que Jesús sintió una profunda compasión. La primera respuesta del Señor es sentir dolor ante el dolor de aquella mujer… Y la auténtica compasión, moviliza…

(Ermes Ronchi. www.retesicomoro.it Traducido del italiano.)

sábado, 4 de junio de 2016

Fiesta del Inmaculado Corazón de María. (Lc 2, 41-51)

“María conservaba todo esto en su corazón.”
Hoy la Iglesia celebra el inmaculado corazón de la Virgen María… Precisamente el día después de que hemos celebrado el Corazón de Jesús… Con ello, pone de manifiesto la enorme unión entre María y su Hijo, hasta el punto de que María llegó a tener su mismo corazón… Así, de esta manera tan sencilla, se nos muestra a nosotros el verdadero camino del seguimiento: estamos llamados a tener el mismo corazón, los mismos sentimientos que Jesús, igual que María.
El corazón habla de profundidad, de interioridad, de sensibilidad, de afecto. Cuando una persona es bondadosa, limpia, solemos decir: qué corazón más bueno tiene. Lo que realmente llega al corazón no son las ideas, son los gestos de cercanía y ternura.
La lectura de hoy termina diciendo: “Su madre conservaba todo esto en su corazón”. No dice que le daba vueltas en la cabeza para intentar “comprender” o sacar conclusiones lógicas… Las “guardaba en el corazón” para dar tiempo a que Dios le desvelara el sentido de los acontecimientos, para que le ayudara a comprender, desde dentro, muchas cosas que ella, en un primer momento, no entendía…
En este caso, después de haber estado buscando a Jesús durante tres días (alusión a los días que permanecerá en el sepulcro antes de la resurrección); después de su angustia y preocupación, escucha de su hijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa (o en las cosas) de mi Padre? En un primer momento esto puede sonar casi a desprecio, a desconsideración… María podría haberse sentido ofendida, despreciada… Sin embargo, calla y guarda todas esas palabras en el corazón… Está convencida de que, lo que no entiende ahora, tiene un sentido que le será revelado si se da tiempo, si le da tiempo a Dios…
Que el contemplar el corazón de María, nos anime a pedirle al Señor tener un corazón como el suyo…

viernes, 3 de junio de 2016

Fiesta del Corazón de Jesús

Muchos filósofos a lo largo de la historia cuando han dirigido su reflexión hacia la divinidad le han asignado una serie de atributos: Todopoderoso, omnipresente, omnisciente… En pocas palabras, suponen que Dios debe poderlo todo, saberlo todo y estar presente en todo… Y, de no ser así, pues no sería Dios…
Hay quien dice que detrás de esta imagen de Dios late nuestro “ideal” de hombre, aquello que a nosotros mismos nos gustaría llegar a ser: tener el pleno conocimiento y poder sobre todo… En el fondo fue la denuncia de los grandes “Maestros de la sospecha”, que nos acusaban de hacer a Dios a nuestra imagen y semejanza, proyectando sobre la divinidad nuestros propios deseos y carencias y, en muchos casos, hay que reconocer que tenían razón. Por eso, muchas de nuestras ideas sobre Dios hablan más de nosotros mismos que de Él.
Jesús, sin embargo, nos presenta una imagen bien distinta… Dios no aparece como Alguien Todopoderoso, la varita mágica que puede resolver todos nuestros problemas o que puede eliminar de un plumazo a sus enemigos, sino como un Dios “Todocorazón” y “Todoternura”…
Ya en el Antiguo Testamento, junto a esas imágenes del Dios guerrero y vengativo, se abre camino la presentación de Dios como compasivo y misericordioso… La famosa “autodefinición de Dios” que encontramos en el Éxodo se expresa en esos términos: “Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad” (Ex 34, 6b). ¡Es así como Dios se describe a sí mismo…! Esta misma definición se recoge en muchos salmos y otros texto veterotestamentarios…
El conocimiento del verdadero rostro de Dios llegará a su plenitud en el Nuevo Testamento donde Juan, al hablar de Él sencillamente dice: “Dios es Amor” (1Jn 4, 8.16) Y sí, es a la conclusión a la que llega después de haber convivido con Jesús… Y no me extraña, pues Jesús es la “versión humana” de Dios, es su imagen, quien lo ve a Él, ve al Padre (Jn 14, 9)…
¿Y cómo se presenta Jesús en los evangelios? Como un hombre con un corazón de oro… Cercano, sumamente sensible ante quien sufre: la viuda de Naím que ha perdido a su único hijo, unas hermanas que han perdido a su hermano Lázaro, el siervo enfermo de un soldado romano, una mujer adúltera a punto de ser lapidada; Jesús acaricia a los niños, consuela a los tristes, da palabras de aliento al afligido, anuncia a un Dios bueno a quien no hay que temer… No juzga sino que su actitud es la de salvar a la persona… No condena, sino que lo que pretende es denunciar lo que daña al ser humano con el fin de provocar un cambio de actitud en quien produce ese daño… No, Dios no castiga, Dios ama…
La fiesta del Corazón de Jesús nos habla de eso, del corazón de Dios, de su infinita bondad y ternura hacia nosotros… Por eso, es una llamada a dejar esas falsas imágenes de Dios que nos lo presentan como alguien vengativo o, en la actualidad para muchos, como alguien ajeno a nuestro sufrimiento, a nuestras vicisitudes…
No, Dios es “Todocorazón”, Dios es Padre y Madre… No es un mago que nos resuelve nuestro problemas con una varita mágica, sino alguien que nos ama como somos pero nos sueña mejores, que nos acoge en nuestra debilidad y que, porque nos ama incondicionalmente, nos ayuda a atravesar por esta vida con la confianza de quien se sabe en buenas manos…
Como dice la oración colecta de la eucaristía, que esta fiesta nos ayude a caer en la cuenta y a agradecer al Señor sus gestos de cariño hacia nosotros… Muchos veces sólo nos dedicamos a pedir… Dedica unos minutos estos días a ver todo lo que el Señor te ha dado y dale gracias… ¡Es de buen nacido ser agradecidos!
Os invito a ver el video que publiqué con ocasión de esta misma fiesta en http://paraorar.blogspot.com/2008/05/fiesta-del-corazn-de-jess.html

jueves, 2 de junio de 2016

Ama y haz lo que quieras. (Mc 12, 28b-34)

«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.» Esta es la respuesta que das al escriba que te preguntó sobre el primero de los mandamientos... Una vez más, te pedían definirte, y no era fácil, pues había cientos de preceptos que terminaban dando la misma importancia a detalles y pequeñeces que a lo realmente nuclear.
Y sí, a veces es tal la maraña de cosas que tenemos que hacer, que nos encontramos abrumados por las "obligaciones", por los "deberes", y corremos el riesgo de que se nos olvide lo importante... Y Jesús nos ayuda a volver a lo esencial. Todo se centra en el amor, el amor a Dios y al que tenemos cerca... No es cuestión de cumplir una serie de cosas, como hacía aquel rico que, a pesar de ello sentía que le faltaba algo; se trata de amar... Como dice San Juan de la Cruz: "al final de la vida, seremos juzgados en el amor"; lo único que realmente importará es si hemos amado... Y el amor no es un sentimiento; el amor está hecho de pequeños gestos y detalles: escuchar, disculpar, hacer un favor, sonreír, quitar hierro a las cosas, hacer la vida agradable, poner lo que está de mi mano para hacer un mundo mejor... Por eso San Agustín escribe: "Ama y haz lo que quieras". Porque, quien ama, solo podrá hacer el bien.

miércoles, 1 de junio de 2016

Dios es un Dios de vivos... (Mc 12, 18-27)

El evangelio de hoy trae ante mí tantas discusiones teológicas y polémicas por el modo como interpretar o entender diversos temas religiosos que afectan a nuestra vida de cada día... De hecho, muchas veces, según a quien leamos o escuchemos, las conclusiones son distintas... Y, en no pocas ocasiones, nos pasa como a los saduceos de este texto, que parece se acercan a Jesús para reforzar su propia creencia contraria a la resurrección... Qué difícil es buscar con honestidad la verdad cuando lo que realmente buscamos, aunque de manera inconsciente, es que nos den la razón... Por eso me parece tan sabía la respuesta de Jesús. No entra a polemizar. Sencillamente dice: "Estáis equivocados, porque no entendéis las Escrituras..."
Este reproche está varias veces en boca de Jesús: no entendéis... Y, detrás de ese reproche, hay una llamada, la llamada a profundizar en su Palabra para así entender su verdadero sentido, para no quedarnos en la letra si no en el espíritu... Y una clave de lectura fundamental es que "Dios es un Dios de vivos...". Dios ama y protege la vida... Por eso, nunca debería invocarse el nombre de Dios para justificar la muerte o lo que al ser humano le coarta la vida... Señor, danos un corazón sincero, que busque la verdad. Señor, qué seamos defensores y protectores de la vida..., de todo lo que es vida..., de todo lo que da vida... Venga de dónde venga...