sábado, 3 de julio de 2010

Parábola de la semilla de mostaza (Mt 13, 31-32)

La parábola de la semilla de mostaza podría ser considerada como la parábola sobre la grandeza de lo pequeño… ¿En qué sentido…?

Jesús, por medio de este relato, una vez más nos va a enseñar a ir más allá de las apariencias y de lo inmediato… Si nos dejáramos llevar por las apariencias, nadie apostaría por la potencialidad de un grano de mostaza, ¡es tan pequeño!, ¿qué puede salir de allí? Sin embargo, al poco tiempo, aquella minúscula semilla crece hasta convertirse en un arbusto que puede alcanzar los cuatro metros de altura… Es decir, lo pequeño puede dar origen a algo grande…

¿Por qué Jesús dice eso? Obviamente está saliendo al paso del desánimo de los discípulos al ver que lo de Jesús no tiene las repercusiones que ellos se imaginaban… Lo de Jesús es pequeño, aparentemente irrelevante… y la duda es si eso realmente tiene sentido, tiene la vida que promete… Por eso, lo que Jesús les viene a decir es que las cosas de Dios, aunque en sus inicios sean “pequeñas”, si son de Dios, tienen una potencialidad que se irá manifestando poco a poco con el paso del tiempo… Esto me recuerda algo que dice muchas veces una amiga mía: “lo grande empieza pequeño”.

En este sentido, por medio de esta parábola Jesús también nos invita a nosotros a no desanimarnos al ver que lo que hacemos no siempre da resultados inmediatos, al ver que lo cristiano parece tener poca relevancia… Nosotros hagamos lo que tenemos que hacer, sembremos la semilla del Reino, aunque ésta parezca pequeña, y confiemos en que lo de Dios tiene Vida y que, en su momento, florecerá.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ok puedo entender eso, pero por que dijo Jesus que vienen las aves y hacen sus nidos en ese arbol...??? no lo dijo por que si, todo lo que decia o hacia tenia una razon. ASi que no creo que lo que dice sea la interpretacion de la parabola....

hesed dijo...

El que luego vengan pájaros y aniden en las ramas de este árbol precisamente confirma la interpretación de la parábola en el sentido de que, pese a que inicialmente parece que la misión de Jesús no es bien acogida y no da frutos inmediatos, el tiempo le dará la razón... Por eso no hay que desanimarse pues, aunque no siempre veamos resultados inmediatos, el evangelio siempre dará fruto.

Anónimo dijo...

El árbol es su fe, las aves posándose en el árbol son los creyentes. Durante momentos de problemas, ellos pueden encontrar refugio de sus problemas en el árbol de fe. Cuando están experimentando momentos de gran felicidad, esto se puede igualar al árbol siendo un santuario cómodo para ellos donde descansar.