martes, 7 de junio de 2011

Dones del Espíritu Santo

Este domingo celebraremos la Fiesta de Pentecostés. En ella hay una tradición muy bonita de repartir los "dones del Espíritu Santo". El significado de estos dones es:
Sabiduría: Es el más comentado y testificado en la Escritura. En pocas palabras podríamos decir que es el don que nos proporciona el gusto por lo espiritual.
Mediante este don, el Espíritu nos permite sintonizar con la sabiduría de Dios de forma que somos capaces de reconocer como sabiduría la sabiduría manifestada en Jesús y valorar las cosas con los ojos de Dios.
La sabiduría no es un mero conocimiento intelectual sino que se funda en el amor y desemboca en el amor.
Inteligencia o entendimiento: Es una gracia del Espíritu Santo que nos permite comprender con la mente y con el corazón la Palabra de Dios y profundizar en los contenidos y en el sentido de nuestra fe cristiana.
Consejo: Este don nos capacita para oír la voz de Dios en las opciones que la vida diaria nos impone, iluminando así nuestra conciencia para encontrar la decisión más acertada, pronunciar la palabra justa y obrar rectamente. Este don nos ayuda a decidir con acierto, aconsejar a los otros fácilmente y en el momento necesario conforme a la voluntad de Dios.
Fortaleza: Por medio de este don, el Espíritu Santo nos ayuda a hacer lo que Dios quiere de nosotros con perseverancia, superando todas las dificultades, y a sobrellevar las contrariedades de la vida. El don de fortaleza nos da fuerza para resistir y vencer nuestras debilidades y resistencia internas, así como las presiones del ambiente. Nos ayuda a superar la timidez y la agresividad. Proporciona tal valor, que hace que el hombre se mantenga en las mayores dificultades y horrores y que esté incluso dispuesto a dar su vida por Dios y por sus hermanos (martirio).
Ciencia: Este don nos capacita para ver las cosas en su relación a Dios, de manera que tengamos la visión auténtica de ellas, de modo que reconozcamos en ellas su valor “relativo”, reconociendo que Dios es su fundamento y que todas las demás cosas son medios que Dios nos da para le amemos y sirvamos a Él y a nuestros hermanos. Implica el don del discernimiento de espíritus.
Piedad: Con el don de piedad, el Espíritu Santo sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios, llamándolo en nuestro corazón ¡Abba, Padre! Gracias a este don nos es posible amar y respetar a Dios como padre, incluso en los dolores y tribulaciones que nos trae la vida, con la confianza firme en su amor. A la vez, hace que abarquemos con nuestro amor a nuestros prójimos, que veamos en ellos hermanos y hermanas y que superemos rápidamente cualquier aversión a nuestros semejantes.
Temor de Dios: El Temor de Dios es el don más incomprendido pues se asocia el temor al miedo. Sin embargo, este don es el que nos capacita para vivir en actitud de respeto, es decir, en la actitud del amor temeroso y del temor amoroso a Dios. Lo que el hombre teme en este don no es tanto a Dios, en quien ha puesto su esperanza, cuanto su propia debilidad. De allí la petición en la conocida oración “Anima Christi” que dice: “No permitas que me separe de Ti”… ¡Esto es lo único que realmente debemos temer”.
Preparémonos para acogerlos en nuestro corazón...

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