sábado, 4 de diciembre de 2010

II Domingo de Adviento (Ciclo A): "El Señor está cerca"

El domingo pasado el Evangelio del día nos recordaba la importancia de “estar en vela”, de saber esperar y desear la llegada de Jesús, en este tiempo de adviento, para preparar nuestro corazón a su venida. En este segundo domingo de adviento el Evangelio resalta las palabras rotundas y radicales de Juan Bautista: “Convertíos, porque el Señor está cerca”.


Estamos, al igual que en la época de Juan Bautista, en tiempos de adviento, de preparación a la venida de Jesús. Juan, como nosotros, anhelaba la venida del “esperado”, del “Hijo de Dios”, del que muchos profetas habían hablado en otros tiempos. La novedad en su tiempo es que ya quedaba menos, porque “el Señor estaba cerca”.


Lo nuevo para nosotros ya no es sólo la espera de que aparezca Jesús, pues Él ya está entre nosotros para siempre. La novedad es, un año más, tomar conciencia de esta cercanía de Dios a través de su Hijo; de recordar que ha sido Dios, con el nacimiento de Jesús, quien ha tomado esa iniciativa de estar cerca de nosotros, de nuestra vida… Para ello, como dice Juan hemos de “convertirnos”, resituar nuestra vida, comprobar si nuestro “GPS interno” hace tiempo que va por otros caminos distintos a los que Dios quiere de nosotros… Si hemos cambiado de coordenadas y seguimos otras rutas en las que Dios no está y que nos alejan cada vez más de Él y del camino que nos presenta a través de su Evangelio.


“El Señor está cerca”, ¿soy consciente de ello? o ¿vivo como si Dios no existiera? El Señor toma la iniciativa de querer estar con nosotros, ¿soy capaz de verlo, de agradecerlo?... Pidámosle en esta preparación a su venida, que nos regale ojos para verle llegar y oídos para escucharle a través de su Palabra.

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