jueves, 15 de enero de 2009

Da (Colaboración)

Da a los demás lo que esperas recibir,

da sin medida,

da sin ver lo que el otro hace,

da, da, da.

 

Toma la iniciativa,

no esperes respuesta;

incluso aunque el otro no reaccione, da,

sigue dando,

como hace el Padre.

 

No te fijes en el otro,

en lo que hace o deja de hacer,

sencillamente da...

 

De Jesús salía una fuerza…

Jesús cuando salió a la Vida Pública era sólo don para los demás,

pan que se parte, se reparte, se da como comida.

Da igual que lo acojan o no,

que lo critiquen o no,

que lo juzguen o no.

Él ha entendido que el Padre hace salir el sol sobre buenos y malos

y ya está…

 

Eso es ser hijo de Dios:

actuar como el Padre…

 

Tú sonríe aunque el otro no sonría;

tú ayuda, aunque el otro no lo aprecie.

Da sencillamente porque te brota de dentro,

independientemente de la reacción del otro positiva o negativa,

sin buscar nada,

sin pretender nada,

sin exigir nada,

por el mero gusto de ser como el Padre.

¡Créeme!


A partir de la próxima semana seguiremos con la lectura continuada del evangelio de Mateo en el punto donde nos quedamos antes de empezar el Adviento.

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