jueves, 11 de febrero de 2010

Oración para llegar a ser misericordiosos (Sor Faustina)

Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.

Ayúdame a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.

Ayúdame a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí.

domingo, 7 de febrero de 2010

Jesús es el Siervo de Yahveh (Mt 12, 15-21)

Después de haber respondido abiertamente a las preguntas de los fariseos respecto a su modo de entender la observancia del sábado, Jesús ha recibido el total rechazo de este grupo de judíos, hasta tal punto que buscarán eliminarlo. Y como Jesús no va por la vida de “mártir”, decide “quitarse de en medio”; no por miedo ni como una huida, sino sencillamente por prudencia… Él no anda buscando pleitos, sencillamente desea hacer el bien y enseñar el camino que conduce al Padre, darnos a conocer en qué consiste la verdadera “religión”. Por eso, continúa enseñando y curando, que es lo suyo, aunque lo hace intentando guardar un cierto anonimato, ¡como Dios!…

Esto lleva a Mateo a hacer una reflexión sobre la persona de Jesús. Por eso, transcribe un hermoso texto de Isaías (42, 1-4) que habla precisamente del Siervo de Yahveh. Dice así:

“He aquí mi Siervo, a quien elegí,
mi amado, en quien mi alma se complace.
Derramaré mi Espíritu sobre él
y anunciará el derecho a las naciones.
No discutirá ni gritará,
y nadie oirá su voz en las plazas.
No quebrará la caña doblada
y no apagará la mecha humeante,
hasta que haga triunfar la justicia.
En su nombre pondrán las naciones su esperanza.”

Este texto, en realidad, es un retrato de Jesús. Él es el elegido de Dios, por eso tiene autoridad para mostrarnos sus caminos y para hablar en su nombre. Su misión es “anunciar el derecho”; es decir, dar a conocer el modo de relacionarnos adecuadamente entre nosotros. Y lo hará de un modo paciente, respetuoso, porque Dios es así, paciente y respetuoso; no impone su voluntad ni nos obliga amenazándonos con castigos a comportarnos según sus indicaciones. Por eso, no busca polémicas ni quedar por encima de nadie. Siempre tiende la mano pues cree firmemente que toda persona puede recuperarse y salir adelante. Y se mantendrá firme pese a las oposiciones y el rechazo para llevar adelante el plan de Dios de dar a conocer su verdadero rostro a todas las naciones, pues Dios no es alguien excluyente sino que desea conducir a toda la humanidad hacia Él… De allí que todas las naciones, todas las gentes, todos los pueblos, vean en él colmadas sus esperanzas…

Éste es Jesús, éste es Dios, un Dios paciente y compasivo, un Dios que desea ser amado y acogido desde una adhesión libre y amorosa… Por eso, acojámoslo en nuestro corazón con total apertura y generosidad, dejémonos amar por Él y seamos como Jesús, el Siervo de Yahveh, compasivo y amoroso con todos…

jueves, 4 de febrero de 2010

¿SENTIRSE BIEN? (Colaboración)

No es difícil observar entre nosotros los rasgos más característicos del individualismo moderno. Para muchos, el ideal de la vida es «sentirse bien». Todo lo demás viene después. Lo primero es mejorar la calidad de vida, evitar lo que nos puede molestar, y asegurar, como sea, nuestro pequeño bienestar material, psicológico y afectivo.

Para lograrlo, cada uno debe organizarse la vida a su gusto. No hay que pensar en los problemas de los demás. Lo que haga cada uno es cosa suya. No es bueno meterse en la vida de otros. Bastante tiene uno con sacar adelante su propia vida.

Este individualismo moderno está cambiando la vida de los creyentes de occidente. Poco a poco, se va difundiendo una «moral sin mandamientos». Todo es bueno si no me hace daño. Lo importante es ser inteligente y actuar con habilidad. Naturalmente, hay que respetar a todos y no perjudicar a nadie. Eso es todo.

Va cambiando también la manera de vivir la fe. Cada uno sabe «lo que le va» y «lo que no le va». Lo importante es que la religión le ayude a uno a sentirse bien. Se puede ser un «cristiano majo» y sin problemas. Lo que hace falta es «gestionar» lo religioso de manera inteligente.

El resultado es una clase media instalada en el bienestar, compuesta por individuos respetables que se comportan correctamente en todos los órdenes de la vida, pero que viven encerrados en sí mismos, separados de su propia alma y apartados de Dios y de sus semejantes.

Hay una manera muy sencilla de saber qué queda de «cristiano» en este individualismo moderno y es ver si todavía nos preocupamos de los que sufren. Lo dijo Jesús con claridad: «A mí el Espíritu de Dios me envía a dar una Buena Noticia a los pobres». Ser cristiano no es sentirse bien ni mal, sino sentir a los que viven mal, pensar en los que sufren, reaccionar ante su impotencia, no refugiarnos en nuestro propio bienestar.

No hay que dar por supuesto que somos cristianos pues puede no ser verdad. Nos tenemos que preguntar si vivimos según lo que nos parece o si nos dejamos alguna vez conducir por ese Espíritu que a Él lo llevaba hacia los que veía sufrir.

domingo, 31 de enero de 2010

"Curación de un hombre que tenía la mano paralizada" (Mt 12, 9-14)

El episodio de la curación en sábado de un hombre con la mano paralizada es digno de ser contemplado antes que comentado… Por tanto, empecemos recreando la escena…

Jesús acaba de tener un enfrentamiento por el modo en que sus discípulos guardan el sábado (arrancaban espigas para saciar el hambre). Acto seguido, entra en la sinagoga, que es probablemente hacia donde se dirigían, como todo buen judío en día sábado. Y aquí, quien busca el conflicto son los mismos fariseos que le plantean una pregunta capciosa, con el único deseo no de comprender mejor la ley, sino de tener de qué acusarlo, es decir, de tener cargos que presentar contra él… Qué fuerte… Como cuando muchas veces en realidad no se busca la verdad sino hacer caer a la otra persona, como decimos vulgarmente, le “ponemos un palito” a ver si lo pisa… Y Jesús, como en tantas ocasiones, contesta con otra pregunta y, sobre todo, con una situación práctica, no teórica, pues la vida se juega en nuestra práctica concreta, no en nuestras disquisiciones de escritorio… Y lo que dice es tan obvio… Vamos a ver, ¿a que si tenéis una oveja en peligro, aunque sea sábado, la rescatáis? Y concluye con una afirmación contundente: “Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja!” (Mt 12, 11-12). Por tanto, la conclusión es evidente, ¡pues claro que es lícito hacer el bien (no sólo curar) en sábado! Y para demostrarlo, llama a aquel pobre hombre que tenía la mano paralizada y le dice: “Extiende tu mano” (no es Jesús quien se la extiende). Y, efectivamente, siguiendo las indicaciones de Jesús, extiende su mano y comprobó que estaba restablecida… ¡Impresionante!

La enseñanza, en realidad, viene a confirmar lo que ya había dicho en el episodio anterior. No es que Jesús quiera aparecer por encima de la ley y que se complazca en violarla para provocar enfrentamientos, ni siquiera como autoafirmación y gesto de libertad absoluta, ¡no! Quien actúa así en nombre de Jesús, tampoco ha entendido lo que Jesús quería decir… Jesús intenta ayudarnos a comprender no tanto lo que tenemos que hacer (normas, preceptos), sino cómo tenemos que vivir y esto, por supuesto, se traduce en acciones. Una vez más lo que nos viene a decir es que lo que Dios quiere es que hagamos el bien siempre… Por tanto, quien interprete el sábado (o cualquier otra norma religiosa) como una limitación a este deseo de Dios (¡además en nombre de Dios!), no está en lo correcto… Es decir, en nombre de Dios, no puede justificarse no hacer el bien… El bien del hombre está por encima de todo, esto es lo que Dios quiere… Y el hombre es más que una oveja, y, desde luego, más que un ballena…

Grabémonos bien esto en la mente y en el corazón, Dios no entra en conflicto con el ser humano, como si hubiera que elegir entre amarlo a Él o amar al prójimo; no. A Dios se lo ama y se lo sirve amando y sirviendo a quienes nos rodean, más aún a quienes tienen especial necesidad… ¡Ésta es la religión de Jesús!

Lo terrible de este episodio es que, al final, los fariseos, en vez de haber aprendido algo, o al menos replantear su modo de entender la ley, deciden eliminar a Jesús… ¡Tremendo! (Mt 12,14). Realmente quien hace el bien molesta porque nos pone en evidencia y nos complica la vida…

jueves, 28 de enero de 2010

Labor callada de los Misioneros en Haití

Por su interés, os comparto este artículo que ha salido publicado en el periódico digital de la Conferencia de Religiosos de España (CONFER).

Labor callada de los misioneros en Haití

Las comunidades religiosas dan ejemplo de trabajo coordinado en la zona

Madrid, 22 de enero (IVICON).- Desde que el pasado 12 de enero Haití sufriera un terrible terremoto que ha provocado un desastre humanitario de gran escala, son muchas las informaciones sobre el trabajo de los voluntarios, los soldados y los cooperantes de diferentes lugares. Más silenciosa hasta ahora ha sido la labor de los/as religiosos/as en el país. Son muchas las congregaciones religiosas que llevan muchos años trabajando en la isla caribeña, y que permanecerán allí cuando los voluntarios y los periodistas se vayan de nuevo.

Muchos/as religiosos/religiosas han partido hacia Haití desde la República Dominicana para sumarse a las labores de rescate y atención de los damnificados, coordinadas todas ellas por la CONDOR - Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas. Es el caso, entre otros, de un grupo de Religiosas Mercedarias de la Caridad, que ya han viajado a Puerto Príncipe para atender a las necesidades de los enfermos.

La CONDOR ha hecho público un comunicado en el que informa sobre la situación de las comunidades religiosas en Haití. Además han confeccionado una lista de centros en los que se puede colaborar.

A través del Servicio Misionero de Noticias y de la agencia Fides, hemos recibido nuevas comunicaciones sobre la situación de algunas de las Congregaciones.

El padre jesuita Ramiro Pàmpols ha comunicado: "Estamos por el momento, sumidos en una especie de caos y de callejón sin salida. Veremos cómo nos vamos rehaciendo en los próximos días. El Señor ama especialmente a los pobres y estoy seguro que nos acompaña, aun en el misterio del mal y del dolor". (sigue)


Si queréis leer la Nota de Prensa de la CONDOR, la podéis encontrar en este enlace.

domingo, 24 de enero de 2010

"El Hijo del hombre es señor del sábado" (Mt 12,8)

El episodio de las espigas arrancadas en sábado que comentamos la semana pasada, ha puesto de manifiesto uno de los motivos de enfrentamiento entre Jesús y el grupo de los fariseos: su modo de interpretar y, por tanto, de vivir, una de las normas religiosas más fundamentales del judaísmo: el Sábado. Porque, según entendamos las cosas, así las viviremos.

Entonces, y en todos los tiempos, incluido el nuestro, hay un modo de interpretar la vivencia religiosa apegándose estrictamente a la normativa vigente; se hace lo que “está mandado”, sin mayores disquisiciones y, al hacerlo, somos fieles a Dios. En realidad, este es un modo sencillo y descomplicado de vivir, pues con hacer lo que está mandado es suficiente… No hace falta interpretar ni discernir… Esto, en términos generales, no está mal, pero a veces la vida nos presenta situaciones un poco más complejas que exige de nuestra parte una comprensión del espíritu, del sentido, de lo que “está mandado”. Y Jesús lo que intenta es eso, ayudarnos a comprender el sentido de los mandamientos que el Señor ha dado a su pueblo, mandamientos que lo que pretenden es ayudarnos a vivir nuestra condición de hijos y hermanos… Así, por ejemplo, robar no es malo porque Dios lo prohíbe en el Decálogo, sino que el Señor nos dice “No robarás”, porque quien roba, perjudica a su hermano. Así, los mandamientos del Señor son una ayuda para educar la conciencia, no normas rígidas y arbitrarias.

Por eso, en el episodio que estamos comentando, Jesús dice: “Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de ‘Misericordia quiero, que no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa” (Mt 12,7)… ¿Es una crítica dura o más bien una lamentación? Yo me inclino a lo segundo… Jesús se lamenta de que no terminamos de comprender que es lo que Dios realmente quiere… Su Padre, nuestro Padre, quiere, sobre todo, misericordia, compasión hacia el hermano… ¿De qué sirven tantas prácticas religiosas si no tenemos un corazón compasivo? ¿De qué sirve tanta fidelidad a lo que está mandado si tenemos el corazón duro y pronto a condenar en vez de amar y salvar? No se trata de no hacer lo mandado; entenderlo así sería no entender. Se trata de entender el sentido de lo mandado. Los “sacrificios” tendrán sentido si son expresión de amor a Dios y si van de la mano a una práctica amorosa al prójimo… Ésta es la esencia del cristianismo y me atrevería a decir que de todo religión verdadera…

Jesús concluye esta intervención diciendo: “Porque el Hijo del hombre es señor del sábado” (Mt 12, 8). Es decir, si hay alguien con la autoridad suficiente para decirnos el sentido de lo que Dios quiere, es Él… De allí la importancia de leer y, sobre todo, entender el evangelio, pues es Jesús quien nos enseñe realmente el camino que conduce al Padre.

jueves, 21 de enero de 2010

Los Salmos en Power Point

El año pasado empecé a colgar los Salmos hechos en Power Point, como un modo de facilitar material para tener un momento de oración. Como veo que estos están ya colgados en Internet por su mismo autor, os facilito el enlace para que los podáis bajar y tener la colección completa. Podéis encontrarlos en: