sábado, 25 de junio de 2016

Señor, no soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme (Mt 8, 5-13)

Esta pequeña oración que repetimos siempre en la eucaristía antes de comulgar, ha sido tomada de esta segunda curación que Jesús realiza en la sección de los milagros del evangelio de Mateo, la curación de un criado de un centurión romano.
Intentemos leer la escena recreándola con nuestra imaginación… Jesús entra en Cafarnaum y se le acerca un militar romano, es decir, un cargo importante del ejército de ocupación… ¿Os lo podéis imaginar? Se le acerca sin temor a ser menospreciado o reprendido… ¿Qué tendría Jesús que todos se le acercan sin miedo al rechazo?
Y, efectivamente, Jesús lo acoge, escucha con interés su preocupación y, por propia iniciativa, se muestra dispuesto a ir a la casa de aquel romano… Esto, si os dais cuenta, es un escándalo… ¿Cómo va a ir un judío, más aún, el Mesías, a casa de los enemigos del pueblo? Pero, a la vista está, que para Jesús no hay judíos ni gentiles, lo que hay son personas… Jesús no nos mira desde el exterior, con las etiquetas que cada uno de nosotros tenemos o que nos han ido poniendo, sino que nos ve como lo que somos, hijos de Dios, necesitados de su amor, de su compasión, de sanación…
El centurión responde al gesto de Jesús con esta oración hermosa: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa…” Y sí, así es… nadie somos dignos de que el Señor venga a nuestra casa, a nuestra vida, aunque nos ha elegido como morada de su Espíritu… Y continúa: “pero di una sola palabra y mi criado sanará”…
Estas palabras reflejan una fe ciega en el poder curador de la palabra de Jesús… Sí, la palabra de Dios tiene fuerza… Cuando se escucha y se acoge con fe, puede sanarnos profundamente por dentro…
Jesús, al escucharlo, queda sobrecogido, profundamente sorprendido, y no duda en elogiar públicamente la fe de este romano… No tiene prejuicios, ni tiene miedo a lo que la gente pueda pensar… sencillamente expresa lo que ve y lo que siente… Y concluye diciendo: “Anda, que te suceda como has creído”…
Este texto es una invitación a acercarnos a Jesús, a expresarle con sencillez ya no sólo nuestras necesidades –como el leproso– sino a pedir por aquellos que nos rodean, porque el centurión no pide nada para sí, sino para un criado… Pidamos con fe, con confianza… y creamos en la fuerza sanadora de su palabra…
Y la próxima vez que vayas a comulgar, repite esa sencilla oración, consciente de que, al comulgar, es el Señor mismo el que ha deseado habitar en tu vida y sanarla…

18 comentarios:

Anónimo dijo...

gracias tu monografia me "toco"me hizo bien.

Mario Gómez Vargas dijo...

Excelente, era justo lo que necesitaba leer. Un comentario simple pero profundo. Gracias

Anónimo dijo...

Muchas gracias, esta frase del oficial romano, un gentil, denota que es posible a todo hombre, sea judio o gentil (hoy día cristiano, pagano, agnostico o ateo), poder experimentar la FE. Y apartir de ella, recibir la gracia del Señor, cuando se quiere creer y se pide con autentica humildad y deseo. El Señor Jesús, siempre manifestó su reconocimiento a la Fe de estos hombres (Recordemos también por ejemplo al buen ladrón, a quien le prometió que estaría juento a él ese mismo día en el Cielo, y a la Magdalena, ambos notables pecadores públicos, pero arrepentidos y suplicando el perdón con una Fe inquebrantable).

Anónimo dijo...

Te agradezco enormemente haberme encontrado con esto en internet.... El señor entró en mi casa, y no quiero que se vaya.....

Aunque a veces lo abandono, se que él siempre esta ahi para escucharme.


Por intermedio de esto y si Dios y Jesus pudiesen leer estos agradecimientos, quiero expresar mi devoción al señor nuestro Dios.... Lo unico que le pido es que me ayude a contribuir con mi humildad, a pedir sin miedo, a eliminar los nervios que me retuercen en cada momento de aflicción.... Sentirme pleno y seguro que él me ayudara.

Concepcion dijo...

Existe una paradoja en esta oración, desde varios puntos de vista: en primer lugar no termina en "bastará para sanarme", sino "para sanarle", si se quiere expresar conforme a Mt 8, 5-13. Y si queremos expresar el verdadero amor que no es la salvación de uno mismo, sino de los demás. Por otro lado si con una palabra Suya es suficiente para llenarnos de gracia, para qué decirlo antes de comulgar, es como si no nos lo creyéramos, que no es suficiente Su palabra, y necesitáramos además algo mas que entre en nosotros, para que El entre en nuestra vida.

Anónimo dijo...

Escuchaba la misa y no me sentia quieta por que mi corazon se encontraba muy lastimado y repeti estas palabras en mi interior despues de ello comulgue y me senti purificada y libre.

Anónimo dijo...

Señor Yo creo en tí, Sáname por tu inmensa misericoriida te lo ruego, yo tampoco soy digo de que entre en mi casa, pero Tu todo lo puedes y una palabra tuya bastará para sanarme! Alabado sea mi Señor Jesús

Anónimo dijo...

Señor, no soy digno de que entres...
El y yo en la intimidad.
El que todo lo sabe, que todo lo ve.
El con su infinita Misericordia me sanara de todo.
¿quien soy yo para que entres en mi...?
¡que maravilla!
¿como puedo yo corresponder a este gran amor de Jesús?

Anónimo dijo...

Señor, no soy digno de que entres...
El y yo en la intimidad.
El que todo lo sabe, que todo lo ve.
El con su infinita Misericordia me sanara de todo.
¿quien soy yo para que entres en mi...?
¡que maravilla!
¿como puedo yo corresponder a este gran amor de Jesús?

soledad dijo...

Cada vez que oigo este mensaje, entre tantas enseñanzas que nos deja Jesús, porque El es vida HOY y repite una y otra vez estas palabras y/o vivencias, pienso en lo que desea aparentemente Jesús y digo, aparentemente, porque quién soy yo para saber lo que El desea, pero nuestra tarea es tratar de comprenderlo.
El oficial romano se expone no por un pariente o alguien de su familia. El se expone por alguien que está a su servicio. Jesús SIRVE y nos recalca que como él, hemos venido a servir al prójimo no importa quién sea éste. Lo importante es que podemos serle útil indirectamente, pero sólo con la ayuda de Dios.
Muchos nos creemos buenos o justos o generosos, cuando en realidad quien actúa en nosotros es Cristo resucitado. Y es aquí que se hace su Santa voluntad y nos queda sólo aceptarla con humildad y ciertos de que es por nuestra felicidad, Felicidad que está más allá de esta vida.
Gracias Jesús porque permaneciste en el Amor de Dios y no te contentaste con un amor generoso y humano, hacia los tuyos. Permite que miremos al Cielo, cuando nuestros ojos sólo miran la Tierra; miremos tu Ser en cada hermano y bendigamos nuestras obras, sacrificios y oraciones por nuestra Gloria, por la de ellos y por nuestro Padre Dios.
Danos Fe, amén.

calix dijo...

Desvaloriza

calix dijo...

Desvaloriza

pilar dijo...

Quiero ser como la virgen que diga con humildad haga se en mi según tu palabra. Hoy es el día de la inmaculada. La paz con todos

JOSE PARADA dijo...

Señor no soy digno de que entres en casa pero una palabra tuya bastará para sanarme.

JOSE PARADA dijo...

Yo hago esta oración con fe ciega.

Judith VM dijo...

No soy digna...pero xfavor...di la palabra....xq yo creo en ese dios que da la palabra y esta no regresa vacia (isaias 55.11)

Judith VM dijo...

No soy digna...pero xfavor...di la palabra....xq yo creo en ese dios que da la palabra y esta no regresa vacia (isaias 55.11)

Anónimo dijo...

No existe fe que Dios no escuche ni suplicas que el ignore o desatienda porque Dios no castiga ni aprieta el solo nos da Lo que meresemos porque tal fue su amor por nosotros que sacrifico su vida en una cruz Para exiliar nuestros pecados porque nacimos siendo pecadores y moriremos siendo pecadores porque aquel que Se arepienta de corazón Sera perdonado y auquel que no Se Le negara el cielo porque no por ser pequeños dignifica que no llevamos a Nuestra cuesta una cruz sea Grande o pequeña Todos tenemos una tengo 16 y toda Mi vida Mé he sentido indigna de su presencia entro a Iglesia y Mé hes imposible no llorar y pedir perdon porque yo amo a Mi Padre celestial porque Mi fe es ciega y Mi amor puro y Le consta ya que el ha estado conmigo siempre...